Brittany Owens, Carlton, Christopher E.
La mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo, también conocida como gusano barrenador primario, es una plaga devastadora del ganado que también parasita a otros animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos. Los adultos del gusano barrenador del Nuevo Mundo son moscas de color verde metálico brillante o verde azulado, con una longitud corporal promedio de aproximadamente 6 mm. Sus ojos son grandes, ocupan la mayor parte de la superficie de la cabeza y presentan un color rojizo anaranjado brillante. Tres líneas negras poco visibles recorren longitudinalmente la parte superior del tórax (mesonoto) sobre el color metálico de fondo. El abdomen es completamente metálico. Las moscas adultas son similares en apariencia a varias otras especies presentes en Luisiana, especialmente a otros miembros de la familia Calliphoridae (moscardas).
Las larvas del gusano barrenador del Nuevo Mundo son gusanos que se asemejan a las larvas de otras moscardas. Su presencia en tejido vivo y sano de los animales es una característica fundamental para distinguirlas de las larvas de otras especies similares. Las larvas completamente desarrolladas pueden alcanzar hasta 18 mm de longitud y presentan numerosas espinas oscuras dispuestas en un patrón característico en forma de “tornillo”. Generalmente se encuentran en grupos que emergen de una sola masa de huevos. Los huevos individuales miden aproximadamente 1 mm de longitud. Las masas de huevos varían en tamaño y pueden contener entre 10 y 400 huevos cada una. Siempre son depositadas cerca de heridas o aberturas corporales de animales de sangre caliente. Las pupas rara vez se observan sin disección, ya que permanecen encerradas dentro de los restos endurecidos y con forma de barril de la última muda larval (pupario).
Una especie similar y perteneciente al mismo género, Cochliomyia, es común en Luisiana. Los adultos y larvas del gusano barrenador secundario, Cochliomyia macellaria, son similares en tamaño y apariencia física al gusano barrenador del Nuevo Mundo. Es necesario realizar un examen detallado de los pelos del cuerpo y de las venas de las alas para diferenciar ambas especies. Actualmente, solo se conoce la presencia del gusano barrenador secundario en Luisiana y no se considera una especie plaga. Si se sospecha la presencia del gusano barrenador del Nuevo Mundo, los especímenes deben enviarse inmediatamente a un especialista calificado en diagnóstico o taxonomía de insectos para su evaluación.
Una especie similar, con hábitos notablemente parecidos pero perteneciente a un género diferente de moscardas, se encuentra en el hemisferio oriental. El gusano barrenador del Viejo Mundo, Chrysomya bezziana, también infesta tejido vivo de animales. Se encuentra en regiones tropicales y subtropicales del hemisferio oriental, desde África hasta el este de Asia. Los adultos son similares en apariencia externa a los del gusano barrenador del Nuevo Mundo, pero el tórax carece de las líneas oscuras características.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo pasa por cuatro etapas de desarrollo, al igual que todos los insectos con metamorfosis completa (holometábola): huevo, larva, pupa y adulto. Las larvas del gusano barrenador del Nuevo Mundo se alimentan exclusivamente de tejido vivo de animales de sangre caliente. Esta condición se conoce como miasis. Aunque las hembras fecundadas suelen buscar hospedadores adecuados en las cercanías, son capaces de desplazarse largas distancias (hasta 78 millas o 125 km). Las masas de huevos se depositan junto a heridas abiertas, lesiones causadas por picaduras de insectos o garrapatas, o cerca de aberturas corporales.
Las larvas eclosionan dentro de las 24 horas y comienzan a penetrar en el tejido vivo, a menudo avanzando profundamente dentro del cuerpo. Alcanzan la madurez entre cinco y siete días después. La temperatura corporal constante del hospedador de sangre caliente permite un desarrollo rápido con poca variación en la duración del proceso. Las larvas atraviesan tres etapas de crecimiento (estadios larvarios), luego abandonan al hospedador y caen al suelo, donde se transforman en pupas.
Las pupas permanecen bajo tierra desde una semana durante el clima cálido hasta cuatro meses durante el clima frío. Después de emerger del pupario, los adultos ascienden a la superficie y pueden aparearse tras unos pocos días. Las moscas adultas pueden vivir varias semanas. Visitan flores y se alimentan de néctar utilizando su aparato bucal tipo esponja. Las hembras también consumen exudados ricos en proteínas provenientes de lesiones de animales infestados para obtener los nutrientes necesarios para el desarrollo de los huevos.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo tiene una distribución natural en el hemisferio occidental, desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina. Ha sido eliminado en gran medida de las regiones más septentrionales de su distribución, aunque muestra señales de reaparición. La expansión potencial hacia el norte está limitada por las temperaturas invernales, pero Luisiana y otros estados del sur a lo largo de la costa del Golfo se encuentran claramente dentro de las áreas con potencial de infestación. Históricamente se han documentado infestaciones en Luisiana. Además, las infestaciones podrían establecerse más al norte como consecuencia del continuo cambio climático provocado por la actividad humana.
Los primeros reportes del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Estados Unidos datan de la década de 1840 en el suroeste del país. Para la década de 1930, la mosca se había propagado y establecido en los estados del sureste, con un importante brote en 1933 que ocasionó pérdidas significativas de ganado en la región. Las infestaciones posteriores fueron devastadoras tanto en alcance como en severidad. Durante brotes de alta densidad, los productores reportaron que la muerte del ganado podía ocurrir en menos de diez días después de la detección inicial de los gusanos barrenadores. En algunos casos, las tasas de mortalidad de los terneros recién nacidos en rebaños infectados alcanzaron el 100 %.
Los animales afectados generalmente dejaban de producir leche y sufrían una pérdida severa de peso corporal. Las heridas producían un olor característico a tejido en descomposición en animales vivos. El tratamiento de las infestaciones en el ganado era poco práctico y costoso, ya que requería la eliminación manual de todas las larvas y tejidos afectados, además del monitoreo y tratamiento de infecciones secundarias. Aunque la muerte normalmente ocurría como consecuencia de septicemia causada por infecciones, algunos casos extremos documentaron la capacidad de las larvas para penetrar el cráneo y consumir tejido cerebral de los animales.
No existen estadísticas confiables sobre casos históricos de infección humana por gusano barrenador del Nuevo Mundo en Estados Unidos. Los casos conocidos en otros países, aunque poco frecuentes, parecen limitarse principalmente a personas que trabajan estrechamente con el ganado o que viven en áreas rurales. Durante 2025 se reportó en Estados Unidos el primer caso de infección humana por gusano barrenador del Nuevo Mundo en más de 50 años. El caso correspondió a una mujer de Maryland que había viajado a El Salvador. No se han reportado casos de transmisión humana endémica en Estados Unidos desde la campaña de erradicación completada en 1966.
Los esfuerzos iniciales de control se centraron en el uso de pesticidas químicos y en la restricción del movimiento de animales infectados, aunque estos métodos tuvieron un éxito limitado. Durante la década de 1930, Raymond C. Bushland y Edward F. Knipling comenzaron a trabajar en un laboratorio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Menard, Texas, para desarrollar métodos alternativos de control del gusano barrenador del Nuevo Mundo. Estos trabajos condujeron finalmente al desarrollo de la Técnica del Insecto Estéril (SIT, por sus siglas en inglés). La SIT es una forma de control autocida o autorregulada que interrumpe el ciclo de vida de la plaga. Los machos son criados en instalaciones especializadas y esterilizados mediante irradiación con rayos X. Cuando son liberados, estos machos estériles se aparean con hembras silvestres. Debido a que las hembras del gusano barrenador del Nuevo Mundo son monógamas y solo se aparean una vez durante su vida, las liberaciones sucesivas de machos estériles pueden reducir de manera rápida y significativa la tasa reproductiva de las poblaciones silvestres.
Tras una pausa ocasionada por la Segunda Guerra Mundial, Bushland y Knipling desarrollaron técnicas para la cría masiva de moscas y perfeccionaron los métodos de irradiación. El éxito de estos esfuerzos permitió la erradicación completa del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Estados Unidos para 1966.
En 1994 se estableció la Comisión Panamá–Estados Unidos para la Erradicación y Prevención de la Infestación por Gusano Barrenador en el Ganado (COPEG) para continuar los esfuerzos de erradicación. La planta de producción de moscas estériles, una instalación de 227,000 pies cuadrados ubicada en Pacora, Panamá, opera desde 2006 y produce miles de millones de moscas esterilizadas para mantener la cuarentena biológica contra el gusano barrenador del Nuevo Mundo. Este esfuerzo multinacional coordinado logró posteriormente la erradicación adicional del gusano barrenador desde el sur de México hasta el Tapón del Darién en Panamá. Esta exitosa erradicación en Norteamérica y Centroamérica estableció una barrera biológica eficaz.
Con excepción de incursiones ocasionales, la línea de cuarentena del Tapón del Darién permaneció relativamente estable hasta 2023, cuando se declaró un brote nacional de gusano barrenador del Nuevo Mundo en Panamá. Para mayo de 2024, la plaga se había restablecido al norte del Canal de Panamá, con casos reportados en humanos y animales en todos los países de Centroamérica y México donde anteriormente había sido controlada. En 2025, COPEG suspendió la liberación de moscas en otras regiones para concentrar sus esfuerzos en establecer una nueva barrera biológica más al norte, en el Istmo de Tehuantepec, México.
A pesar de la proximidad de este importante brote en Centroamérica, el gusano barrenador del Nuevo Mundo no se ha restablecido actualmente en Estados Unidos. Aunque poco frecuentes, se han registrado brotes aislados, incluido uno ocurrido en Texas en 1976 que provocó pérdidas estimadas en 330 millones de dólares para la industria ganadera. El brote aislado más reciente ocurrió en Florida en 2017 y produjo 145 casos limitados a los Cayos de Florida. La mayoría de estos casos afectaron al Key Deer, además de varias mascotas domésticas y un mapache. No se registraron infecciones en animales de producción. Si el gusano barrenador del Nuevo Mundo llegara a ingresar nuevamente a Estados Unidos en un brote más amplio, se proyectan pérdidas de miles de millones de dólares para las industrias ganadera, cacería y de vida silvestre. Actualmente, el USDA planea complementar la producción de moscas estériles de COPEG (100 millones de moscas por semana) mediante la construcción de una instalación adicional en la Base Aérea Moore, en Edinburg, Texas, con capacidad para producir 30 millones de moscas por semana. Asimismo, un esfuerzo conjunto entre México y Estados Unidos para renovar una instalación en Chiapas incrementaría la capacidad en otros 100 millones de moscas por semana. Estos esfuerzos combinados tienen como objetivo restablecer la barrera biológica previamente ubicada en el Tapón del Darién.
Las investigaciones actuales se centran en los mecanismos fisiológicos relacionados con la búsqueda de pareja y hospedador para descubrir nuevas formas de interrumpir el ciclo biológico del gusano barrenador. Por ejemplo, un grupo multinacional de investigadores en América Latina está estudiando la genética relacionada con la localización de hospedadores y la búsqueda de alimento, enfocándose en el correceptor olfativo denominado ORCO. El gusano barrenador secundario (Cochliomyia macellaria), una especie nativa estrechamente relacionada, representa un sustituto prometedor para investigaciones que podrían generar descubrimientos aplicables al manejo futuro del gusano barrenador, sin el riesgo de una liberación accidental del gusano barrenador del Nuevo Mundo.
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Autores:
Brittany Owens
Chris Carlton
P4044
4/1/2026
The LSU AgCenter and LSU provide equal opportunities in programs and employment.
New World screwworm adult (Cochliomyia hominovorax); one of the sterile males released on Big Pine Key, Florida, during the 2017 outbreak. Photo by Judy Gallagher, iNaturalist
Adult secondary screwworm (Cochliomyia macellaria) adult, St. Gabriel, Louisiana. Photo by VanRemsen, iNaturalist
New World screwworm (Cochliomyia hominovorax) mature larva. Photo by Lesley Ingram, Bugwood.org